Cuando uno se propone hacer un tipo diferente de fotografía siempre es un reto, este es el caso. Ruymán es modelo y me hacía ilusión trabajar con él para intentar hacer algo diferente a lo que suelo retratar. Esta vez la sesión fue en El Agujero de Galdar, el tiempo acompañaba de entrada, y cuando empezamos a montar la iluminación apareció el viento… ufff que sustillos nos dió.

Al final pudimos con las inclemencias e incluso nos mudamos a la playa para sacar algunas sobre unas rocas que dan mucho juego. Este es el resultado espero que guste.











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